• Tras una semana llena de presidentes y figuras de la cultura y el espectáculo, la segunda semana de la cumbre de cambio climático (COP21), se inició hoy lunes en París con una presencia de los ministros de los 195 países que deberán continuar con las negociaciones. Comienza, entonces, la parte más seria y -a veces- aburrida de la COP21, pero también la más importante.
• En la plenaria de la mañana no faltaron las llamadas de atención a los ministros y los tonos optimistas para lograr un acuerdo que, según el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, debería ser “universal, ambicioso y fuerte”.
• Sin embargo, nadie sabe si a fines de esta semana se logrará un pacto, un acuerdo, un tratado o un protocolo. Aunque, tras la experiencia de Kioto, es poco probable que alguien quiera ponerle ese nombre al documento que firmarán.


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Una serie de complicaciones

• Las preocupaciones de la prensa y los expertos parecen resumirse en dos puntos: compromiso y dinero. ¿Realmente los firmantes honrarán sus compromisos? Y, ¿tendrán el dinero suficiente para garantizar su futuro?
La fidelidad. Existen dudas sobre si los compromisos que puedan ser alcanzados lleguen realmente a cumplirse. Eso podría ser solucionado con la implementación de herramientas de seguimiento a estos acuerdos. Pero, incluso, el uso de esas herramientas para monitorear los progresos es algo que está en debate.
• Es allí donde el tema ‘grados de daño’ entra a debate. Porque, si bien es cierto que a finales de este siglo la temperatura aumentará (sí, ya no se puede hacer nada al respecto), el debate ahora es cuánto más se incrementará.
La apuesta más general va por lograr un consenso que asegure un aumento “por debajo de los 2 grados”. Sin embargo, organizaciones como Climate Action Network (CAN) hablan de la posibilidad de que algunos no sólo no cumplan el pacto, sino que además salgan de París con un “acuerdo minimalista”. A esta posibilidad, la han denominado el “Acuerdo de los 3 grados”. Acuerdo que, desde luego, sería catastrófico para la tierra.
• Otra posibilidad, sin embargo, es la de un acuerdo “por debajo de los 1,5 grados”. Esto es alentado por países como Sudáfrica, Alemania o Australia. Hasta hoy, esta posibilidad (que para muchos sonaba a un sueño lejano) se mantiene presente en las negociaciones.
La plata. El otro punto, el del dinero, también es crucial. Porque, las metas y los acuerdos pueden ser buenos, pero, ¿cómo nos aseguramos que el dinero para a alcanzar realmente hasta fines de siglo? Mecanismos de compromiso internacionales fuertes son necesarios en este punto.
• Hoy, Ban Ki-moon declaró en rueda de prensa: “No vivimos en un mundo ideal. Lo más probable es que estemos lejos de un acuerdo ideal. Pero sí que habrá tiempo para desarrollar mecanismos de seguimiento a los compromisos y acciones financieras”. La prensa aún está intentando descifrar estas palabras.

El ‘Fósil del día’

• Como en cada COP, al final de la tarde, CAN premia con el ‘Fósil del día’ a los estados que retrasan o muestran alguna actitud contra un acuerdo climático positivo para el planeta. En esta ocasión, el ‘premio’ fue para Arabia Saudita (tercer lugar) por plantear que “no debe discriminarse por tipo de energía”; el segundo lugar fue para Estado Unidos, por no dar objetivos concretos, ya que evitan comprometerse hablando mucho y haciendo poco. Finalmente, el primer lugar fue para Arabia Saudita, por haber enviado al ministro del Petróleo a participar en la COP21.

 

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