Escribe: Alonso Marín
En una pequeña aula de la comunidad Quebrada Verde, en Pachacámac, trabaja empeñosa y con mucho cuidado María Guillén, de 46 años. Dobla las páginas de un diario y, tras varios intentos, crea parte de lo que pronto se convertirá en un pequeño cesto. «El truco está en la práctica. Estas capacitaciones nos ayudarán mucho. Queremos ofrecer algo único a los turistas», cuenta María, sin quitarle la vista a su trabajo. Está cansada, llega de trabajar en su tienda, pero no quiere dejar de aprender.
También es coordinadora del sector turístico de la comunidad y afirma que el año pasado recibieron 16 mil visitantes a las Lomas de Lúcumo y espera que para este año sean 18 mil.
Así como ella, otras 12 personas, entre niños y adultos, aprenden el arte del reciclaje en esta pequeña comunidad.
A Luz María Guillén, que también participa en la clase, le encanta este tipo de labores y resalta que «en las Lomas de Lúcumo existe un circuito turístico con dos rutas de caminata y zonas de campamento».
Los alumnos cometen errores, los niños juegan con el papel y el ambiente es tranquilo. Manuel Ipince, chef y dueño del restaurante Las Leñas en Pachacámac, cree que la artesanía y la decoración hecha con material reciclado le dan un «valor agregado a la comunidad, hace que se vuelva más interesante, atractiva y genera más turismo».
Nuevos proyectos
La iniciativa Mirarte Perú y su proyecto Mirarte Verde permite a los pobladores de Quebrada Verde, en Pachacámac, y Santa Rosa de Quives, en Canta, recibir capacitaciones en reciclaje para crear ‘souvenirs’.
«Nuestro propósito es expandirnos y promover campañas de reciclaje en distintas regiones del país y existe mucho potencial para hacerlo», sostiene Nancy Tuesta, fundadora de Mirarte Verde, mientras continúa enseñando.
Corrige los errores de los que no saben hacer este tipo de manualidades y tiene la paciencia para entrenarlos. Además, desde el año pasado, Mirarte Verde capacita en Santa Rosa de Quives.
«Llevamos estos talleres desde hace más de cuatro meses y siento que la comunidad se puede ver muy beneficiada si recibimos más apoyo de las autoridades. Nos podrían dar más materiales con qué trabajar», cuenta Flor Alzamora, vecina del lugar.
El proyecto está en fase de prueba pero ambas comunidades creen en él y en lo que le puede dar al sector turístico que manejan, en especial en Pachacámac. Las aulas cierran, las clases duran 3 horas, la comunidad descansa pero busca dominar la técnica. Producir y generar ingresos es su meta.
Claves
Desde agosto se implementarán los módulos de venta en Pachacámac, debido al incremento de turistas en la zona.
Aquellos que deseen adquirir el prototipo de los cestos podrán pedirlos vía la página de Facebook de Mirarte Verde.
Cortesía: La República
