Un estudio del Mercator Research Institute on Global Commons and Climate Change concluyó que si se aplicara un impuesto al CO2 sería posible “financiar el suministro de agua potable de la mayoría de países de todo el mundo para el año 2030”.  Para alcanzar este objetivo los impuestos hacia el 2020 son de 40 dólares por tonelada de emisión de CO2 y aumentan a 175 dólares para el 2030.


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Así lo asegura, por lo menos, el investigador Michael Jakob, quien pone como ejemplo a la India, donde el impuesto al carbono generaría 115.000 millones de dólares. Con solo el 4% de ese total se podría potabilizar el agua en el país, e incluso desarrollar más proyectos de infraestructura.

¿Y qué pasaría con los países que tienen tasas de emisión de CO2 tan bajas que no  alcanzarían para recaudar montos importantes de dinero? Según el estudio, estos países podrían solucionar su déficit por pagos de compensación realizados por países industrializados, explica la agencia Europa Press.

«Además de generar ingresos para las infraestructuras, el impuesto contribuiría así al objetivo internacional de limitar el calentamiento global a dos grados […] Esto se debe a que el impuesto penaliza el uso de combustibles fósiles y crea incentivos para las tecnologías de cero emisiones de carbono», manifestó Sabine Fuss, coautora del estudio.

(Foto de portada: Ian Britton / Flickr bajo licencia Creative Commons)

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