Jorge Álvarez Lam, oficial especializado en medio ambiente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.(Paul Vallejos/El Comercio)

Jorge Álvarez Lam, oficial especializado en medio ambiente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.(Paul Vallejos/El Comercio)

Reaccionamos inadecuadamente frente al cambio climático porque nos falta información adecuada y oportuna. Así lo asegura Jorge Álvarez Lam, oficial especializado en medio ambiente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

La gente está viviendo los cambios, pero pocos son los que entienden y saben cómo responder. La mayoría, por desconocimiento y falta de planes en sus gobiernos locales y regionales, no lo hace, explica Álvarez.

“Si viene la helada y mata a cincuenta alpacas, el fenómeno de El Niño nos destruye un puente o un deslizamiento rompe la carretera, tratamos de responder, pero no hacemos prevención”, refiere.

Según él, es casi nula la reflexión sobre las variaciones del rendimiento del arroz, limón y café; sobre la aparición de plagas que antes no se veían.

“La gente se está adaptando al cambio de una manera espontánea, no efectiva, sin acompañamiento del Estado. Eso es lo que hay que revertir”, asegura.

La adaptación es el cambio de actitud, costumbres y políticas para evitar las amenazas del cambio climático y aprovechar sus oportunidades.

Álvarez contó que en una de sus últimas visitas en Puno vio las dos caras de la medalla de cómo enfrentar el cambio climático. Estuvo en dos localidades vecinas afectadas por intensas heladas. Una les sacó provecho, con la elaboración de chuño, que se obtiene al someter la papa a temperaturas gélidas, mientras que la otra solo se lamentaba y esperaba la ayuda social, que tarda o nunca llega.

Ahorro de recursos
“Es lamentable también cómo las personas con más poder adquisitivo y poca información postergan su adaptación al cambio climático. Ignoran que de esa forma los recursos naturales junto a los económicos se agotan”, indica.

Ellas no piensan que los alimentos que compran, la energía y el agua que derrochan cada día cuestan más por efecto del cambio climático y la falta de procesos productivos y tecnologías eficientes y sostenibles. Esto les resta dinero que podría ser ahorrado para darle otros usos.

Si no les importa que desaparezcan las mariposas, los osos panda o las orquídeas, que piensen por lo pronto en sus bolsillos, dice.

“Para adaptarse hace falta información y políticas adecuadas. La tarea es del Estado y de los ciudadanos”, refiere.

Desde el 2003, el Perú cuenta con una estrategia nacional frente al cambio climático, a cargo del Ministerio del Ambiente. Piura tiene también una estrategia regional .

Según Álvarez, la meta es lograr que los gobiernos locales y regionales incluyan en sus planes de desarrollo las medidas para adaptarse al cambio climático y mitigar sus efectos. Esto además de trabajar juntos y en coordinación con el gobierno central.

Estas medidas deben tomarse en todos los campos: educación, salud, vivienda, transporte, agricultura, pesca y ganadería, entre otros.

Es importante también recoger las necesidades y propuestas ciudadanas para incluirlas en las acciones por tomar.

 

Cortesía El Comercio

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