devastación filipinas

Cinco días después de que el tifón “Haiyan” arrasara las provincias centrales de Filipinas, las autoridades locales y organismos religiosos han comenzado a cavar fosas comunes donde enterrar a las víctimas mortales y prevenir así los brotes de enfermedades y epidemias.

El último informe publicado indica que 2.623 personas han resultado heridas mientras otras 84 están desaparecidas. Del total de cadáveres recuperados -una gran parte de ellos sin identificar-, 1.298 fueron hallados en Leyte; 200, en Samar Occidental, y 162 en Samar Oriental, las zonas más afectadas por el tifón.

En Cebú se han contabilizado 58 fallecidos más, la mayoría en el norte de la isla; en otras partes de la zona occidental de la región de Visayas, otros 103 cadáveres, y en la isla de Palawan, al oeste del archipiélago, 5.

Estos datos rebajan las cifras de estimaciones anteriores de gobiernos locales y de organizaciones como Naciones Unidas, que estimaron el número posible de muertes hasta los 10.000.

cadaveres

 

En cambio, el balance del Consejo coincide con la cifra ofrecida por el presidente filipino, Benigno Aquino, que en una entrevista a la cadena “CNN” situó el posible número de fallecidos entre los 2.000 y los 2.500.

“Diez mil, creo yo, es demasiado”, afirmó Aquino, quien consideró que los funcionarios locales que proporcionaron esa estimación facilitaron los datos demasiado pronto como para poder calcular una cifra precisa.

Casi siete millones de personas damnificadas

En total, el Consejo indicó que unos 6,9 millones de filipinos en 41 provincias están afectados tras el paso del tifón, el más potente registrado en el país.

De estos, 582.303 han sido desplazados de sus hogares pero solo 286.433 han podido ser realojados en 993 centros de evacuación, añadió el organismo gubernamental.

80.000 casas destruidas

Las autoridades calculan que unas 80.047 casas quedaron completamente destruidas a causa de los vientos sostenidos de más de 225 kilómetros por hora y la subida del nivel del mar de hasta cuatro metros.

El gobierno filipino ha aprobado una partida de 38.3 millones de pesos (unos 875.000 dólares o más de 650.000 euros) para asistir a los damnificados mientras prosiguen los trabajos para restablecer las comunicaciones, el suministro de electricidad y el servicio de telefonía. EFEverde

Necesidad de alimento y transporte de cadáveres

El alcalde de la ciudad de Tacloban, el Sr. Romualdez, dijo que la ciudad necesita desesperadamente camiones y conductores para distribuir los envíos de socorros de alimentos que se acumulan en el aeropuerto, así como más camiones, equipo pesado y personal para sacar los cadáveres en descomposición de los montones interminables de escombros y casas derrumbadas que extienden a través de esta ciudad.

Sr. Romualdez negó los rumores persistentes de tiroteos entre la población cada vez más hambre y sed, y dijo que los dueños de negocios y otras personas estaban disparando sólo disparos de advertencia. «Es por eso que a veces se oye disparos, pero es para evitar los saqueos», dijo.

 

 

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