Por Bruno Monteferri, director de Conservamos por Naturaleza

 

Desde el 5 de octubre quienes vayan a comprar a Tesco y otros cadenas de supermercados en Inglaterra que tengan más de 250 trabajadores contratados,  deberán pagar obligatoriamente 0,05 libras esterlinas por cada bolsa de plástico que pidan para llevarse sus compras, un equivalente a S/. 0,25 al tipo de cambio actual en el Perú.

¿Qué impactos se espera que genere esta política? En el 2011 Gales fue el primer país del Reino Unido que tomó esta medida y logró reducir el uso de bolsas de plástico en 71%. Escocia e Irlanda del Norte hicieron lo propio en el 2013 y 2014, respectivamente, y el uso de bolsas plásticas también se redujo significativamente. Con esta medida, el Gobierno británico espera reducir en 80% la entrega de bolsas de plástico de un solo uso. Tomando en cuenta que en el 2014 un total de 7.64 billones de bolsas de plástico fueron utilizadas en supermercados de Inglaterra, reducir la cifra en 80% permitiría bajar el número a 15.28 billones de bolsas plásticas, una cantidad que igual me pone los pelos de punta.

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(Foto: cortesía The Telegraph)

En el Perú, pese a que el país sigue creciendo con relativa estabilidad por más de una década, y con Gobiernos regionales y locales que no logran gastar todos sus presupuestos asignados, contamos con  solo 10 rellenos sanitarios funcionando. La mayoría de nuestra basura va a parar a botaderos y ríos. La basura es algo que nos une y divide. Cada día en el Perú todos aportamos a generar un total de 23.260 toneladas de residuos sólidos, un promedio de 800 gramos por persona.

Las bolsas plásticas de un solo uso son parte de este complejo reto. Las vemos por todos lados. Se fabrican para que las usemos por minutos, pero se quedan en el planeta por 200 a 400 años antes de degradarse, o al menos 6 meses a la intemperie en el caso de las que se denominan biodegradables. Aunque en este último caso el tiempo que demoran en degradarse es mucho menor, sigue siendo suficiente para que las bolsas lleguen a los mares y océanos, creando continentes de basura y ocasionando a su  paso la muerte de más de un millón de aves y especies marinas cada año.

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Según un estudio realizado por Giovanna Orcotoma para el Ministerio del Ambiente en junio de 2012, “a nivel de Lima Metropolitana, el consumo anual total proyectado de bolsas plásticas es de 1,793 millones para el universo de bodegas, y de 431 y 870 millones para las panaderías y puestos de abarrotes-frutas respectivamente”. Si se suman a los supermercados, se calcula que se usan 3 millones de bolsas cada año. Si en el Perú dejáramos de utilizar bolsas plásticas de un solo uso, se evitarían grandes costos ambientales. En Inglaterra, con la imposición de esta nueva política se prevé que en los siguientes 10 años se ahorrarán al menos 60 millones de libras esterlinas en la gestión de residuos. Bangladesh, un país con necesidades similares a las que enfrentamos en el Perú, no solo ha visto la necesidad de establecer un cobro por el uso de estas bolsas, sino que ha decidido prohibirlas. Ello porque las bolsas atoran los canales, acequias y cunetas de los que dependen para enfrentarse a las inundaciones que con el cambio climático se hacen más frecuentes e intensas.

¿Si tomamos todo esto en consideración, por qué no aprobar normas en el Perú que prohíban las bolsas de plástico de un solo uso aunque sea de manera gradual? ¿Acaso no hay interés? En los últimos 3 años Conservamos por Naturaleza y L.O.O.P hemos organizado una campaña nacional de limpieza llamada Hazla. Hasta la fecha, 7.000 voluntarias(os) se han puesto la camiseta y han salido a recoger más de 68 toneladas de basura de sus playas y ríos favoritos. Basada en las entrevistas llevadas a cabo en el estudio para el Minam, Orcotoma concluyó que el 91% de las bodegas y panaderías estaban dispuestas a dejar de entregar bolsas plásticas de un solo uso. Ello es entendible ya que la entrega de dichas bolsas significa un gasto anual total de las bodegas, panadería y puestos de abarrotes y frutas que llega a los US$ 12,6, 3,2 y 7,02 millones respectivamente. Por el lado de los consumidores, el sondeo de opinión reveló que el 81% de la población estaría dispuesto a utilizar bolsas de un material más duradero y que 72% estaría dispuesto a pagar un monto por dichas bolsas. Definitivamente mayor aprobación que la de nuestros gobernantes, y nos las arreglamos para convivir con ellos.

¿Entonces, qué es lo que falta para que una norma similar se apruebe en el Perú, o al menos en algunas de sus regiones, provincias y distritos? ¿Tienen las regiones y las municipalidades las competencias para hacerlo o depende del Ejecutivo y del Congreso? Existen municipalidades provinciales como la de Oxapampa, que está planeando la aprobación de normas municipales que prohíban la venta de tecnopor dentro de sus jurisdicciones. Sin embargo, para que se convierta en una política a nivel nacional y no haya únicamente iniciativas aisladas en algunas provincias del Perú, sería ideal que sea aprobada por el Congreso o por el Ejecutivo en caso se le hayan delegado facultades para ello. Pero se necesita voluntad política. Fue la voluntad política del Partido Liberal Demócrata la que permitió que desde este mes se tenga que pagar por bolsas de un solo uso en supermercados de Inglaterra. Y esa misma voluntad es que la que llevó a prohibir el uso de estas bolsas en California.

En Perú ya han existido algunas iniciativas legislativas para reducir el uso de bolsas plásticas. En primer lugar, tenemos el Proyecto de Ley 3208-2013-CR, presentado por la Congresista Cecilia Tait, que tuvo como objetivo prohibir que se den bolsas de manera gratuita en mercados y supermercados, y que las bolsas a ser adquiridas mediante un pago, vengan con información similar a la de las cajetillas de cigarros, en las que se muestren los impactos negativos que genera su uso. Esta propuesta pasó a Dictamen por la Comisión de Pueblos, Ambiente y Ecología, pero fue retirada y archivada. Además de Tait, firmaron apoyando la propuesta Wuilian Monterola Abregu,  Mariano Portugal,  Humberto Lay, Marco Falconí y Norman Lewis.

En segundo lugar, el Congresista Rubén Condori presentó el Proyecto de Ley 1638-2012-CR. Su objetivo era el de promover el uso de bolsas biodegradables a nivel nacional, estableciendo plazos para que se reemplace en todo el Perú las bolsas de un solo uso por las que son biodegradables. Esta propuesta se encuentra siendo revisada por las comisiones de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos, Ambiente y Ecología, y la de Defensa del Consumidor y Organismos Reguladores de los Servicios Públicos desde finales del 2012. Este proyecto fue presentado con el apoyo de los congresistas Rubén Condori Cusi,  Claudia Coari Mamani, Jaime Delgado Zegarra, Josué Manuel Gutiérrez Cóndor, Doris Oseda Soto, Jhon Reynaga Soto y Julia Tévez Quispe. Vale la pena mencionar que el Minam, Produce y la PCM mandaron comentarios en contra del proyecto de ley. Los industriales tampoco se quedaron atrás y también se pronunciaron en contra, alegando que esas bolsas generan más emisiones de carbono y que hacerlo era peor para el ambiente, además de que se iba a generar un monopolio en el mercado y se iba a afectar 95% de la industria nacional. El debate que generó esta propuesta en los medios mostró la falta de información técnica y de consenso entre las partes involucradas.

En tercer lugar está el Proyecto de Ley 2967-2013-CR, presentado a finales del 2013 por Néstor Antonio Valqui Matos, de Fuerza Popular, que plantea la obligación para todas las entidades públicas de cambiar el uso de bolsas normales por las biodegradables. Dispone que en el Reglamento de la Ley se establecerá el plazo para que el sector privado haga lo mismo y que aquellas que no sean biodegradables, deben tener un rotulado que diga ¨Contaminan el medio ambiente”. Este proyecto de Ley está en manos de la Comisión de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos, Ambiente y Ecología y también fue decretado a la Comisión de Producción Micro y Pequeña Empresa y Cooperativas, aunque esta se inhibió de dictaminar. Firmaron apoyando la propuesta Julio Gago, Octavio Salazar, Jesús Hurtado Zamudio, Karla Schaefer, Aldo Bardalez Cochagne, Segundo Tapia Bernal, Héctor Becerril Rodríguez y  Gian Carlo Vacchelli Corbetto.

Como vemos, todas estas normas han planteado objetivos distintos, pero detrás de todas ellas hay el interés de darle una solución al problema de la contaminación causada por bolsas plásticas. Veintitrés congresistas de distintas bancadas han mostrado interés político de abordar el tema, pero definitivamente falta mayor coordinación con los gremios industriales y los ministerios del Ambiente y de la Producción para que las propuestas sean más viables.

Desde este miércoles 7 de octubre, la empresa social L.O.O.P. y el colectivo de arte Zamba Canuta nos traen la muestra de arte Plástico Nómade justamente para reflexionar sobre este problema de una forma que genere una respuesta emocional que incite a la acción. Aprovechemos sus esfuerzos para volver a poner el tema en debate y proponer una nueva norma que, siguiendo el ejemplo de Inglaterra, instale la necesidad de un cobro por bolsas de plástico de manera gradual, empezando primero en supermercados grandes y luego en bodegas, panaderías y tiendas de abarrotes. Y mientras ello se discuta sigamos generando conciencia e inspirando con el ejemplo, demostrando que un(a) ciudadano(a) consciente y coherente no necesita de normas para hacer lo éticamente correcto, y cada vez seamos más quienes al acercarnos a los cajeros de los supermercados digamos: sin bolsa, por favor.

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(Foto de portada: oskar karlin / Flickr bajo licencia Creative Commons)

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